Si bien todos lo sabemos, creo que no podríamos explicarle a quien no sea "fan" del fútbol (así se diría en el mundo facebook) qué es lo que siente un hincha de Estudiantes cuando ve a Sebastián Verón besando la cuarta Copa Libertadores en la historia del club.
Todavía con mucha cuerda para continuar jugando en una institución grande de Europa, la Brujita volvió a La Plata en 2006 no solo con la idea de terminar en el club de sus amores, sino también con un proyecto en mente a corto, mediano y largo plazo. Los Pinchas reposaron en él toda la mística de antaño, historia que supieron forjar ídolos dentro de los que se encuentra nada menos que su padre, Juan Ramón Verón., que a finales de la década del 60 puso al León en lo más alto del fútbol mundial con la conquista de las Libertadores del 68, 69 y 79 más la Intercontinental 1968 y la Interamericana 1969.
Del legendario Poletti; Malbernat, Aguirre Suárez, Madero y Medina; Bilardo, Pachamé y Togneri; Ribaudo, Conigliaro y Juan Ramón Verón al Andújar; Cellay (Angeleri), Schiavi (Alayes), DeSábato y Ré; Pérez, Braña, Juan Sebastián Verón y Benítez; Fernández y Boselli de hoy. Antes perduraban por años, pero el fútbol "moderno" hace que toda alegría y plantel sean efímeros, pero no por eso menos grande. El común denominador es una Bruja como estandarte.



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