A través del último lustro, uno de los vocablos que más giran alrededor del fútbol, como hojas caídas de los árboles puestas a volar arremolinadas por el viento, es negocio . Que ahora todo es un negocio, que el negocio se ha comido al fútbol, que lo único que importa es el negocio, que todo gira alrededor del negocio. Cifras millonarias se transfieren como si de un videojuego se tratara: Transferencias exorbitantes, sponsoreo, marketing, venta de camisetas - que ya ni siquiera lucen los colores tradicionales de los clubes -, naming, followers, engagement. Todo un negocio que envuelve a la pelota, que termina escondida como entre pastos altos. Con tanta venta, compra, tanta cifra, tanto despilfarro de billetes, nos hemos acostumbrado a cualquier instancia mercantil sin que nada nos asombre, como puede llegar a ser el precio de una entrada; y así se vive anestesiado, hasta que alguien para la pelota y nos obliga a levantar la cabeza...
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