A través del último lustro, uno de los vocablos que más giran alrededor del fútbol, como hojas caídas de los árboles puestas a volar arremolinadas por el viento, es negocio . Que ahora todo es un negocio, que el negocio se ha comido al fútbol, que lo único que importa es el negocio, que todo gira alrededor del negocio. Cifras millonarias se transfieren como si de un videojuego se tratara: Transferencias exorbitantes, sponsoreo, marketing, venta de camisetas - que ya ni siquiera lucen los colores tradicionales de los clubes -, naming, followers, engagement. Todo un negocio que envuelve a la pelota, que termina escondida como entre pastos altos. Con tanta venta, compra, tanta cifra, tanto despilfarro de billetes, nos hemos acostumbrado a cualquier instancia mercantil sin que nada nos asombre, como puede llegar a ser el precio de una entrada; y así se vive anestesiado, hasta que alguien para la pelota y nos obliga a levantar la cabeza...
La vuelta de Ángel Cappa a la Argentina fue una ráfaga; Porque como todo en nuestro fútbol duró menos de lo que tendría que haber perdurado. Sin embargo su estadía en Huracán fue felíz, provocó felicidad a los propios hinchas del Globo y a quienes nos hicimos simpatizantes por un momento al menos (ESTO NO ES HABLAR EN CONTRA DE VELEZ, NO SEAN NECIOS). Y este post no tiene la intención de continuar esa eterna discusión de estilos, solamente es una mención a quien logró ir en contra del discurso generalizado, esa misma "parla" que desde hace muchísimos años nos están vendiendo aquellos periodistas dueños de los lugares de privilegio en los medios masivos, que son funcionales a este negocio que se comió todo y nos hizo creer que anda sirve (NADA) si no se está arriba de todos. Al margen de ese Huracán de deslumbró en el Clausura - y que estuvo a 10 minutos de salir campeón - uno de los m´pas grandes méritos de Cappa es que no vino a inventar nada, precisamente todo lo contrario ...
Posiblemente hayan escuchado más de una vez la expresión que dice pelear espalda con espalda a la hora de hacer referencia a una lucha conjunta, coordinada, en pos de un mismo objetivo entre dos o más personas, o grupos. Una frase que denota unidad, consentimiento, reciprocidad, compañerismo, mancomunidad. Pongámonos espalda con espalda, y que vengan los que sean; lucharemos y nos defenderemos contra todos y todo. Ahí estarán el uno para el otro, cuando peor se pongan las cosas, aunque las consecuencias sean arduas, inoportunas. No importa. Luego de una jornada de octavos de final realmente convulsionada en el fútbol argentino, parece que Estudiantes de La Plata se pegó flor de porrazo al intentar apoyarse en la espalda de algún colega que lo sostenga en su lucha. Ahí quedaron los Pinchas, en el suelo, tocándose el huesito dulce después de caer cuando intentaron ir contra todo; no parece haber nadie detrás suyo, bancándoles la retaguardia. Suena epopéyico los mensajes, las frases...
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