Estudiantes, una historia de pertenencia y crecimiento


Estudiantes y la Copa Libertadores es una de las relaciones que más historia han dado en la historia del fútbol argentino, de esas que evocan épica, hazañas, grandes partidos y epopeyas futbolísticas.

Si alguien se pregunta por la existencia de la mística copera, debe comenzar a investigar por este club de la ciudad de La Plata, que a pesar de no estar incluido dentro del grupo de los grandes de nuestro fútbol logró instalarse como una referencia internacional a la hora de representar al país.

La historia comenzó a crearse sobre finales de la década del sesenta y principios de los setenta, cuando el Pincha se consagró tricampeón de la Libertadores (solo Independiente lo hizo ganando cuatro del 72 al 75) alzando las copas de 1968, 1969 y 1970 con aquel equipo del recordado Osvaldo Zubeldía, entrenador que no solo marcó una época, sino que también forjó una escuela que se mantiene con el tiempo en 1 y 57.

Pero aquella estirpe fue apagándose de a poco. Estudiantes no volvió a estar en los primeros planos internacionales, salvo por las semis de la Libertadores ‘83; lo cierto es que no logró sostener aquellos años de gloria, deambuló un año en la B, pero tras volver se afirmó para siempre en la máxima categoría.

Sin embargo hubo un hecho que cambiaría para siempre la historia moderna del León; el 5 de junio de 2006 Juan Sebastián Verón regresó a Estudiantes para jugar sus últimos años con la camiseta de su amado club, esa que también vio brillar a su padre y que lo convirtió en héroe tras el gol al Manchester United en el 68.

La Brujita no solo regresó al Pincha para sacarse el gusto de jugar antes del retiro, lo hizo con la intención de devolver al club al máximo plano futbolístico, pero también con la idea de hacerlo crecer en todas las áreas, no solamente en la deportiva.

El regreso de Verón cambió todo. El Pincha volvió a gritar campeón en 2006 luego de 23 años; cuatro años más tarde dio la vuelta nuevamente, con Alejandro Sabella como entrenador, en el torneo Apertura 2010. El León de La Plata ya se codeaba con los equipos más fuertes de Argentina, algo que nunca más abandonaría.

Pero el acontecimiento más importante tras el regreso de Verón fue en 2009, cuando nuevamente de la mano táctica de Sabella y con un verdadero equipazo en cancha, Estudiantes volvió a gritar campeón de América luego de derrotar en la final a Cruzeiro. El romance volvía a nacer.

Esa fue, quizás, la piedra fundacional de la historia moderna de Estudiantes, un momento que lo coloca entre los clubes de mayor jerarquía de Argentina y del continente, que puede presumir de mantenerse en esa élite futbolística, de tener un club que demuestra ser una institución modelo, moderna y en constante crecimiento.

Una muestra de ello se ve en su masa societaria. Cuando Verón volvió como futbolista, Estudiantes tenía aproximadamente 14.000 socios, dos años después - título mediante - esa cifra alcanzó los 30.000, lo que da un incremento del 114,29 %; en apenas dos años parece abismal.

Pero la flecha seguiría en alza. Verón asumió la presidencia por primera vez en 2014, y la cantidad de contribuyentes era estimativamente de 42.000; si se toma el período desde que la Bruja tiene las llaves de 1 y 57 (de 2021 a 2024 estuvo vinculado pero no como presidente, y en 2024 volvió a asumir el máximo cargo) la cantidad de socios pasó de 42.000 a 63.000.

Nueva casa y proyección a 2030

La reinauguración del estadio Jorge Luis Hirschi en 2019 es una de las marcas de la gestión Verón. Si bien es un proyecto que se había comenzado a desarrollar antes de su llegada, fue durante su presidencia cuando tuvo un impulso decisivo.

Asimismo, en 2025 Estudiantes presentó ante sus socios el Plan Estratégico EDLP 2025–2030, que según difundió el club en su web oficial “La propuesta se estructura sobre nueve pilares estratégicos y habilitadores, entre ellos: infraestructura, profesionalización de la gestión, desarrollo educativo y comunitario, tecnología e innovación”.

El expediente Foster Gillett

Dentro de la administración Verón existe un lunar que sobresalió como un proceso poco claro: la presentación de Foster Gillett con el canto de sirenas que siempre representa un gran desembolso de dinero, una inyección que jamás fue aplicada más allá de la compra de Cristian Medina a Boca (por un total de 15 millones de dólares).

Este hecho inconcluso, reconocido por el propio Verón como un “ensayo fallido” lo expuso ante el público futbolero como un facilitador de la llegada de las SAD al fútbol argentino, en un momento muy peculiar en el que la política acaparó la atención como nunca antes.

En relación a esta situación, en el balance más reciente se informó que Estudiantes renegoció la devolución de un préstamo vinculado con Gillett, de aproximadamente 9,7 millones de dólares, para comenzar a pagarlo en 2028 mediante cinco cuotas.

Un club sólido en todos los aspectos

Estudiantes es un club consolidado desde una idea de desarrollo y futuro y con una actualidad muy fuerte, que se ve coronada con este nuevo boleto a una final continental. En los últimos años logró consagrarse campeón muchas más veces que todos los grandes del fútbol argentino:

  • Campeón Copa Argentina 2023
  • Campeón Copa de la Liga 2024
  • Campeón Trofeo de Campeones 2024
  • Campeón Torneo Clausura 2025
  • Campeón Trofeo de Campeones 2025

Como si fuera poco, desde 2014 disputó siete veces la Libertadores, y en solo dos ediciones no logró acceder a los octavos de final, habiéndolos superado dos veces, y en una de ellas siendo finalista, que paradójicamente se enfrentará ante Palmeiras, que fuera su adversario en 1968, cuando la ganó por primera vez.

El plantel actual fue gestándose con el correr de los torneos. En los últimos seis mercados de pases (verano 2024- invierno 2026) entre compras, préstamos, llegadas libres y regresos Estudiantes incorporó 27 futbolistas por un total de 41,4 millones de dólares, al tiempo que vendió por 22,6 millones de dólares en 2024; según se indicó, el 94 % de las incorporaciones se financiaron con transferencias.

Veinte de los jugadores que fueron llegando al club en esos mercados de pases se encuentran hoy en el plantel que dirige Alexander Medina, técnico que asumió en febrero como reemplazante de Eduardo Domínguez, quien se fue a Atlético Mineiro luego de ser campeón; no obstante, una buena base se armó en 2026: Adolfo Gaich, Eros Mancuso, Tomás Palacios, Brian Aguirre, Joaquín Correa, Baltasar Rodríguez, Miguel Monsalve, Jalil Elías y Marcos Rojo, proveniente de Racing para disputar la semifinal.

Ya nadie puede negar a Estudiantes dentro de la historia grande del fútbol argentino. Al margen de la discusión (en mi opinión, sin efecto) que siempre ronda alrededor de quién es el sexto grande, el Pincha es una muestra de consolidación, protagonismo y claridad dirigencial a través del tiempo.

Y si bien puedo tener algún reparo en la forma política que pueda llegar a tener Verón, desconocer su ascendencia en la institución sería de una necedad absoluta. De su mano, Estudiantes ruge como nunca.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La caída del imperio de las cifras

Ángel Cappa

¿Mancharon la pelota?