CASO BOCA

No son los mejores tiempos los que está pasando Boca. Su nivel de juego ha decaído considerablemente respecto al primer semestre del año, en el cual obtuvo la Copa Libertadores. Pero ya no está Riquelme. y con él parece haberse ido el fútbol del conjunto Xeneize.
Pero durante la última semana solo se ha hablado de conflictos cuando la prensa se refería a Boca, tanto deportivos como dirigenciales. ¿Hasta qué punto existen realmente estos inconvenientes? y, de existir ¿qué magnitud poseen? Porque a un equipo que acaba de lograr el mayor torneo del continente a nivel clubes, es difícil que se lo pueda enfrascar en un lugar de discordia futbolísticamente. Si bien es cierto que está jugando mal, que los rendimientos individuales no convencen y, encima, se perdió ante River, en muy pocos lugares se puede hablar de malhumor tras ser campeón.
Por el lado de la famosa pelea Macri-Pompillo, está claro que tomó tanta dimención por tratarse de un club como Boca, al cual siempre se le ha alagado (a veces hasta exageradamente) la gentión macrista.
Boca está bajo, aunque con chances de de campeón. Es un año electoral, y como siempre en ese ámbito todo vale. Y punto.

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