River nuevamente campeón

En el fútbol argentino hablar de resultados es describir el momento que está travesando, en el que los técnicos duran poco si no cumplen con las expectativas a corto plazo y donde, de un día para otro, se pasa de lo más alto a lo más profundo. Pero para River el resultado le fue favorable, tapó el mal momento en el que estaba sumergido para consagrarse campeón por trigésima vez en el profesionalismo.
Exceptuando los problemas institucionales (que no se tapan, aunque así pretendan), el conjunto Millonario lavó su imagen en un poco más de 2 semanas, luego de la derrota en La Bombonera y la catastrófica eliminación de la Libertadores a manos de San Lorenzo. Cuando todos pedía la cabeza de Diego Simeone y de algunos jugadores, maíz de por medio, River pudo salir adelante, olvidarse de su disputa con su propio público y alcanzar el campeonato que se le negaba desde hace 4 años. Juan Pablo Carrizo, Oscar Ahumada y Diego Buonanote fueron, quizás, los puntos más altos del Millo. No se puede dejar afuera a Ariel Ortega, el único bancado por la gente desde un principio por su condición de ídolo, quien apareció en a recta final con toque de su inmensa calidad.
A un equipo que sale campeón cuesta cuestionarle sus logros, más allá de que todo es opinable y cuestionable en materia de fútbol. Pero, sin dudas, si llegó hasta donde llegó, es porque existen méritos; River es el legítimo ganador del Clausura. Salud Campeón.
Exceptuando los problemas institucionales (que no se tapan, aunque así pretendan), el conjunto Millonario lavó su imagen en un poco más de 2 semanas, luego de la derrota en La Bombonera y la catastrófica eliminación de la Libertadores a manos de San Lorenzo. Cuando todos pedía la cabeza de Diego Simeone y de algunos jugadores, maíz de por medio, River pudo salir adelante, olvidarse de su disputa con su propio público y alcanzar el campeonato que se le negaba desde hace 4 años. Juan Pablo Carrizo, Oscar Ahumada y Diego Buonanote fueron, quizás, los puntos más altos del Millo. No se puede dejar afuera a Ariel Ortega, el único bancado por la gente desde un principio por su condición de ídolo, quien apareció en a recta final con toque de su inmensa calidad.
A un equipo que sale campeón cuesta cuestionarle sus logros, más allá de que todo es opinable y cuestionable en materia de fútbol. Pero, sin dudas, si llegó hasta donde llegó, es porque existen méritos; River es el legítimo ganador del Clausura. Salud Campeón.
Comentarios