Lo raro de la Davis

Mañana, muy cerca mio, voy a tener la final de la Copa Davis, algo que suena tan increíble pero que es una realidad. Lamentablemente la sensación es rara, como una alegría incompleta. Pero eso es algo que no todos pueden sentir, porque no es obligatorio y porque no todos están al tanto, pero la organización (tan importante y prestigiosa) de semejante espectáculo deportivo quedó ensuciada por razones políticas, que tienen que ver más con cuestiones económicas que tenísticas.
Ya quedó muy olvidado en el tiempo las quejas de David Nalbandián sobre la elección de Mar del Plata por sobre su córdoba natal. También quedó lejos la preferencia de los protagonístas por tierras cordobesas. Está claro que el equipo argentino conseguirá la ventaja que otorga la localía de todos modos, aquí - en Mardel - o allá.

Algunos diarios de tirada nacional, como Perfil o Crítica, desnudaron el "detrás de escena" de la Copa, lo malo de la historia, esa que acá en mardel nadie cuenta y pocos queiren saber. "Este país es un país esponja, se chupa todo lo que pasó" canta León.

Esto quedará bajo tiera, y más si Nalbandián levanta la Ensaladera. Pero la sensación de felicidad absoluta continuará siendo rara.

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