Problemas de identidad

Me remonto unos 70 u 80 años atrás. La radio era el único aliado de aquellos que seguían al deporte y no podían estar en el lugar de los hechos. Tiempo después, la aparición de la televisión causó un antes y un después: El aporte de la imagen lo podía todo, y dejó a la querida radio en segundo lugar (al menos en otra posición).
Ya no había que imaginarse las acciones de acuerdo a lo que el relator trataba de graficar mediante su voz, sino que se podía ver, en aquel entones con menor calidad que ahora, claro.
Pero en el afán de ser original, sobresalir por sobre el resto, llenar espacios y tener siempre algo por decir, estamos asistiendo a una creación única en el mundo, que a cualquiera que no solo raya lo ridículo y vergonzante, sino que va en contra de la genética de los medios.
Se trata de aquellos programas televisivos que reatan por tele como si fuera una radio. Están patético ese como acostumbrarse. Que el apoyo de la imagen que otrora fue un cambio en la vida de todo el universo se niegue a sí misma, enfocando para el lado contrario a donde está la acción verdadera, es algo frustrante desde el punto de vista que a eso nos llevó el negocio.
Ahora también existe la radio que sí se puede ver. O sea, un programa dentro de un estudio de radio con una cámara adentro: Los grandes medios matan la esencia de los medios. Tapan los ojos de las cámaras y muestran la magia de la radio. Nos siguen tomando el pelo.

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