Después de la paliza


Creo que en lo que ninguno dejará de coincidir es que el 1-6 ante Bolivia lleva el título de papelón para la historia de nuestro fútbol. Por la jerarquía de los jugadores, por la camiseta, etc, etc. La opinión nos cambia a la hora de las repercusiones.

Escuché y leí bastante los medios y me doy cuenta de los diferentes grupos que existen en cuanto a las opiniones o, mejor dicho, en cuanto al foco desde el cual se esgrimen de dichos pensamientos.

¿Cómo hacen ahora aquellos aduladores del Maradona técnico para criticarlo tras el partido en La Paz? Porque existen aquellos que pensaban que Diego sería en apenas dos partidos (amistosos) lo que fue como jugador. También están, lógicamente, los que una vez consumada la derrota comenzaron a frotarse las manos, afilaron el hacha, y salieron a repartir sin piedad. Le duela a quien le duela.

Entre ambas corrientes se reparte la mayoría del periodismo deportivo argentino que más alcance tiene en nuestras sociedad.

Por otra parte, me parece que hay que diferenciar un par de cuestiones con respecto a la famosa altura, que sí existe y condiciona a la hora de jugar un partido. Que Bolivia tenga y deba jugar allí porque es su lugar de origen no significa que los 3600 metros sobre el nivel del mar no les brinde una ventaja por sobre su rival de turno. Las pruebas - una vez más - están a la vista de todos.

Al margen de este tema, que se está tornando algo cansador, es evidente que a Maradona y su equipo le falta horas de rodaje, conocimiento entre sí y vivir situaciones que experimenta un equipo a medida que avanza en su conformación.

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