Otra vez lo mismo
Habría que revisar las notas, ya sean televisivas o escritas,- post Superclásico de años pasados y seguramente todas rondarían por el mismo tema. Tanta expectativas puestas en un partido de fútbol para que después todo quede desinflado, sin "casi" nada.A esta altura de la vida, y de las circunstancias en la que está sumergido el fútbol, el clásico entre Boca y River es una chica fea bien maquillada y bien vestida. Nos rasgamos las vestiduras hablando hasta dos semanas antes del choque; La tele prepara un enorme operativo "periodístico" alrededor del estadio que albergue el espectáculo, con decenas de cámaras, de periodista, un helicóptero. ¿Para qué?
Ser un equipo grande no significa copar las canchas, llevar banderas y gritar más fuerte; Además de la convocatoria de gente - claro está - comienzan a tallar otras cuestiones, que tienen que ver con ser ejemplo dentro de la cancha futbolísticamente; Dirigencialmente, en cómo se manejan, cómo organizan el espectáculo - domingo tras domingo -, cómo tratan a la gente que asiste a la cancha. En fin, todo lo que ni Boca ni River (ni la gran mayoría de los equipos de nuestro bendito fútbol) hacen.
Pasó otro clásico con mucha prensa y espectadores de todo el mundo, que se quedaron anonadados por la salida del Xeneize, claro que nuevamente el envase estuvo vacío.
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