Que sirva para crecer

Anoche comenzó la serie final de la Liga Nacional de Básquetbol de la que, por primera vez, se ha hablado muchos más de lo que rodea al espectáculo que de básquetbol en sí: Bienvenido sea.
La liga no tiene asidero en los principales suplementos deportivos del país, sino que la pasión se concentra en el interior, donde realmente explotan las canchas.
Claro está que, más allá del desinterés por parte de los capitalinos hacia este deporte, no es menos cierto que la ADC podría enfocarse más en la difusión del básquet: Suena raro, pero es así. La entidad madre a nivel nacional tiene que hacer hincapié en la promoción de su propio negocio, para hacerlo más grande cada día.
Estas finales entre Atenas y Peñarol puede llegar a ser un buen punto de partida para emprender un camino sin fin: El de procurar que la Liga Nacional de Básquetbol sea cada vez más importante y más poderosa. Las transmisiones poseen más cámaras, la gente se llenaron la boca hablando del estadio Polideportivo de Mar del Plata y el Orfeo, de Córdoba. Es el momento.

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