La deuda es muy grande

No hay dudas a esta altura que la selección Argentina de fútbol está sumergida en un gran problema. Un problema de identidad futbolística, de ideas, de cómo llegar a ser un equipo, y solo faltan tres fechas para que terminen las eliminatorias.
Ante Brasil se desnudó no solo la alarmante carencia de juego, sino también - lo que es aún más atemorizante - la sensación de acefalía dentro de la cancha. Porque la Argentina va, pero no sabe a qué ni cómo. Se pone gente que vaya por afuera y esto no ocurre, no se utiliza el ancho del campo, no se crean sociedades. No se le ha encontrado el lugar a Messi.
Cuando decimos que Messi parece otro jugando para Barcelona no es porque individualmente se destaca más, de hecho con la celeste y blanca siemprese las arregla para ser el más desequilibrante con muy poco. Pero no tiene un conjunto alrededor suyo. ¿O pensabamos que ibamos a ganar todo con tres goles de La Pulga por partido? El "10" del seleccionado debe ser quien más aproveche el juego del equipo, no quien lo genere en su totalidad.
Pasó otro sacudón ante Brasil, como en la final de la Copa Confederaciones 2005, o en las de las Copas América 2004 y 2007. Habrá que asumir que los distintos son ellos, ante cada situación límite.
Golpearon en los momentos justos, lo que hizo que su planteo pareciera perfecto.
El encuentro pareció haberse terminado en el 2-0. Pero luego sí se sepultó en el 1-3 con "la maravilla" de Kaká-Luis Fabiano.
El mundial continúa a la misma altura, pero Argentina cada vez tiene menos piernas para alcanzarlo.
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