Mirando más allá

Los tickets aéreos para Turquía ya están en manos de la selección argentina desde el momento que se conoció el 82-62 con el que Brasil derrotó a Uruguay, luego de un comienzo con incertidumbre y preocupación, los melones se fueron acomodando a medida que el carro tomó impulso, el equipo fue de menor a mayor y se consiguió el objetivo.
Está claro que, de todas maneras, lo de la selección no fue maravilloso, pero ante los fantasmas que asechaban bien está el tener ya asegurado un lugar en el próximo mundial de básquetbol.
En Turquía volverán Manu, Oberto, Nocioni y Delfino, en lo que - ahora sí -será la última presentación de lo que conocemos como "Generación dorada", y a partir de ese momento comenzará otra etapa: La del famoso recambio.
Todavía hay algo que me hace ruido en la cabeza. Fueron aquellas palabras de Sergio Hernández cuando el equipo todavía se encontraba en Bahía Blanca durante la preparación para el este premundial en Puerto Rico.
Es verdad que de Atenas 2004 a Beinjing 2008 hubieron 6 cambios y el equipo consiguió subirse al podio, sin embargo el recambio continúa siendo el tema a futuro del equipo nacional.
A saber: Se fueron "Pepe" Sánchez, Walter Herrman, Rubén Wolkowisky, Hugo Sconochini, Gaby Fernández y Alejandro Montecchia, y se sumaron Román González, Antonio Porta, Juan Gutierrez, Paolo Quinteros, Federico Kammerich y Pablo Prigioni.
Salvo en el caso del flamante base de Real Madrid, ningún otro marcó diferencias. Quinteros logró ser útil y dar buenos minutos de descanso a los titulares, pero no hubo actuaciones convincentes del resto.
Esto no significa que no se merezcan estar allí, al contrario, sino que seguramente son ellos los indicados, pero no conforman una base que nos lleve a pensar en mantener a nuestro básquetbol en la elite.
Habrá que mirar para abajo, a los más pibes. En rescatar aquella idea del "Plan altura" impulsado alguna vez por Ruben Magnano y en comenzar a trabajar a tiempo antes de que sea demasiado tarde. Allí quizás tengamos una medida de saber si supimos aprovechar los laureles que supimos conseguir.
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