Que no decaiga


La selección argentina de fútbol está viviendo un estado de ebriedad pleno. Borracho como ninguno, el equipo nacional intenta bajar de las alucinaciones y pasajes de liviandad que dejó el frenético/histórico/épico final ante Perú. Un final que lo podemos caratular de esa manera porque hasta el momento estamos en el mundial, derecho, sin Costa Rica ni repechaje que se oponga. Pero ojo, que las resacas suelen ser demoledoras.
En estos momentos el equipo de Diegote está concentrado en Ezeiza, a la espera de lo que será un duelo apasionante en el mítico Centenario uruguayo. El dolor de cabeza debe ser atroz, insoportable. La transición de un estado irreal al cotidiano es dura. ¿La estará transitando Maradona?
El gol de Palermo sumergió al Dt en una situación que no le conviene: Durante la conferencia de prensa post milagro del Optimista del Gol (la mejor definición que escuché para un jugador) no habló de fútbol, solo de Santos, problemas climáticos, ect. La única pregunta de fútbol que se formuló no fue muy bien recibida por el 10, quien se enojó cuando le dijeron que Romero nos había salvado.
Por eso mejor seguir en la borrachera. Que no decaiga. No pensemos en que el fútbol volvió a ausentarse, en que el equipo no tienen forma, es ignorante de sistema de juego alguno, que en el segundo tiempo dejó crecer a uno de los equipo más pobres que se pueden presentar a este nivel, y que lo mas atractivo fue un factor imposible de describir. Porque lo de Palermo ya entró en el terreno de lo inexplicable

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