Allá vamos


Tuve varias sensaciones dentro de los 90 minutos en los que la Argentina de Diego le ganó a esta paupérrima Alemania por 1 a 0. Creo que para describir el rendimiento del primer tiempo es propicio recurrir al lema que reza la bandera brasileña: “Orden y progreso”.
Durante los primeros 45 minutos Argentina fue otro equipo tácticamente, no debido a que los jugadores estuvieran distribuidos dentro de la cancha de alguna forma que no lo hayan estado antes, sino porque se vio un conjunto muy bien parado, disciplinado, y con esas ganas que siempre se le vio en los primeros 15 de cada partido. El progreso tiene que ver con que nuca antes en este proceso con Maradona de DT se lo vio así.
Claro que el apego por el orden táctico solo conduce a que un equipo no se vea tan sorprendido y dé una imagen de solidez dentro del campo, pero no mucho más. Argentina se vio mejor que Alemania, pero la falta de fútbol era notable. Porque a Verón no se le acoplaban, y es precisamente una compañía futbolística lo que necesita, mientras que Lionel Messi sigue sin ser parte del funcionamiento colectivo de un equipo con grandes jugadores. En este contexto el crack del Barsa es un jugador normal, al que no se lo ve disfrutando, y encima se lo reprochan; No tiene salida por los costados (¡marcadores de punta ya!) ni tampoco - gran parte como consecuencia de ello - juego por las bandas. Los delanteros están en "otra estación", allá bien lejos. Juegue quien juegue, esta característica no varía.
Y así vimos cómo un equipo que parecía bien plantado y con una idea por primera vez en la cancha se desvaneció rápidamente, permitiendo el crecimiento de lo que puede llegar a ser el peor equipo alemán de los últimos 10 años (quizás me quede corto), que tendrá que replantearse muchas cosas y que seriamente debe preocuparse por el Mundial que viene.
Me acoplo, por los visto en la segunda mitad, a los que dicen que pareció un partido de cuartos de Mundial en el que todos tienen miedo a perder, claro que aquí no había nada en juego, y sí se trataba de una buena excusa para tratar de hacer cosas con vistas a futuro. Me quedé con ganas de ver a Javier Pastore, que tras las lesiones de Martín Demichelis y Gabriel Heinze, y el ingreso de Tévez, supuse que no había más cambios para realizar, pero Joakim Low hizo más de tres; Sin embargo, Diego decidió cuidar el resultado, y realizar una modificación para hacer tiempo. Son cuestiones que tienen que ver con el momento que vive al astro como técnico; Algunos dirán que renuncia al juego, pero yo no me quiero quedar con que a Diego Armando Maradona no le interese el trato de la pelota. Me aferro a esto.

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