Diego, Messi es argentino


El domingo 20 de Abril de 1986, en el mítico y desaparecido Boston Garden, se produciría uno de los hechos más recordados en el mundo de básquet, y, porqué no, de deporte en general. Aquel día, Dios se vistió de basquetbolísta, así lo había dejado sentenciado Larry Bird, ni más ni menos, quien en aquel momento no pensaba que estaba pronunciando una de las frases que quedó para la eternidad en la NBA.
“Hoy he visto a Dios vestido de basquetbolísta” dijo el gran Bird luego de ser testigo de una actuación descomunal del Michael Jordan, quien aquella tarde anotaba 63 puntos en dos suplementarios en lo que terminó siendo victoria de los Celtics ante los Bulls por 135 a 131 que puso la serie de primera ronda de playoff 2-0 para Boston.
No rescato esta reseña en forma caprichosa o por nostalgia: Hoy ví a Dios vestido de futbolista. Lo plasmo a través de mi blog, pero tranquilamente lo pueden pronunciar cada uno de los presentes hoy en Camp Nou, y los que - como yo - vieron por TV la descomunal actuación de Leonel Messi ante Arsenal por la vuelta de los cuartos de final de la Champions League, que logró que Barcelona le gane a los Gunners 4-1 y acceda a la semifinal, en donde se topará nada menos que frente a Inter en un verdadero choque de estilos. Pero eso será otra historia.
Hoy el mundo deportivo se reduce y se rinde a los pies de Messi, un Messi fugaz, imparable, récord. Un Messi que derriba eso de que en el fútbol todo es discutible (al menos eso pienso) dentro del contexto de un Barcelona que también ha traspasado los límites de la actualidad para meterse en el terreno de los libros, de las historias y las leyendas del fútbol europeo y mundial.
Todos sabemos que Messi es capaz de hacer lo que hace, pero finalmente lo lleva a cabo, y eso no deja de sorprender; Quizás esto tenga que ver con la belleza de un deporte como el fútbol, con imprevisibilidad que conlleva.
Y enfrente estaba el fabuloso Arsenal de Arsene Wenger, con su juego vistoso comparable al de Barcelona. Pero los Culés los redujeron a su mínima expresión: Fue todo mérito de los locales lo que se vio en el campo de juego, en donde parecía que los de Pep Guardiola jugaba ante un conjunto de una categoría más baja. Todo mérito de Barza, y de Messi.
Y después de todo esto, y de lo que ya hizo en su carrera, todavía hay gente en la Argentina que no tiene la suerte de disfrutar de él, de sus gambetas, de sus goles y festejos; Y lo que es quizás peor, que están esperando un paso en falso para sacar pecho y decirle a todos que tenía razón, que con la celeste y blanca no juega. Allá esas personas y su manera de vivir.

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