Nadie puede contra el fútbol

La maquinaria del fútbol no se detiene. Partidos todos los días, aquí y allá, importantes y no tantos. Entre equipos chicos y grandes. Por copas y campeonatos. En la vorágine todo pasa rápido y el termómetro del exitismo marca sus números en rojo. Desde allí todo lo que en algún momento nos dio alegría puede quedar desechado en 90 minutos. Así de simple.
La rigurosa y “espléndida” táctica del sálvese quien pueda utilizado por José Mourinho durante el partido en el Camp Nou (si, ya sé, con un 3-1 a favor en el de ida y un jugador menos en 80 de los 90 minutos) parece haber perdido consistencia en la derrota de Banfield ante Inter de Porto Alegre.
En realidad, ni en España fue la clave secreta del triunfo ni tampoco lo realizado por el equipo de Julio César Falcioni fue un pecado imperdonable: Se trata de que dentro del fútbol se tomen con cordura los hechos y las cosas. Porque justificaron la manera en la que jugó el Inter “italiano” apoyándose en el 3-1 del Giuseppe Meazza, pero nadie reparó en que la llave ante Chelsea podría haber tenido otro ganador, ya que en ninguno de los dos partidos el “neroazzurri” hizo más méritos que su rival para acceder a la siguiente ronda.
Por lo pronto, el fútbol volvió a derribar las frases hechas y los conceptos que, creemos, se llevan toda la validez. Es muy difícil llevar a cabo un planteo defensivo, sin el objetivo de la tenencia de la pelota, cuando no se tiene las mejores herramientas para llevarlo a cabo. Y esto no va en detrimento de los futbolistas de Banfield, merecido último campeón del torneo argentino. Pero el fútbol debe analizarse, sí o sí, desde los nombres propios, y allí Inter se destaca por sobre la gran mayoría de los planteles del mundo entero.
Es por eso que nadie tiene la fórmula del éxito en el mundo del fútbol ni nadie pude asegurar que un planteo que tiene como primer objetivo cuidar el arco propio brinde los resultados esperados. Suena exagerado llenarse la boca hablando de la inteligencia de un planteo como el de Mourinho en Camp Nou cuando podría haber quedado todo en la nada misma si el último gol no hubiese sido invalidado.
Existen más de un forma de jugar al fútbol y de ganar partidos y campeonatos, son todas válidas siempre y cuando se analicen desde el mismo punto de vista y bajo el mismo concepto: Que el fútbol es la dinámica de lo impensado.
La rigurosa y “espléndida” táctica del sálvese quien pueda utilizado por José Mourinho durante el partido en el Camp Nou (si, ya sé, con un 3-1 a favor en el de ida y un jugador menos en 80 de los 90 minutos) parece haber perdido consistencia en la derrota de Banfield ante Inter de Porto Alegre.
En realidad, ni en España fue la clave secreta del triunfo ni tampoco lo realizado por el equipo de Julio César Falcioni fue un pecado imperdonable: Se trata de que dentro del fútbol se tomen con cordura los hechos y las cosas. Porque justificaron la manera en la que jugó el Inter “italiano” apoyándose en el 3-1 del Giuseppe Meazza, pero nadie reparó en que la llave ante Chelsea podría haber tenido otro ganador, ya que en ninguno de los dos partidos el “neroazzurri” hizo más méritos que su rival para acceder a la siguiente ronda.
Por lo pronto, el fútbol volvió a derribar las frases hechas y los conceptos que, creemos, se llevan toda la validez. Es muy difícil llevar a cabo un planteo defensivo, sin el objetivo de la tenencia de la pelota, cuando no se tiene las mejores herramientas para llevarlo a cabo. Y esto no va en detrimento de los futbolistas de Banfield, merecido último campeón del torneo argentino. Pero el fútbol debe analizarse, sí o sí, desde los nombres propios, y allí Inter se destaca por sobre la gran mayoría de los planteles del mundo entero.
Es por eso que nadie tiene la fórmula del éxito en el mundo del fútbol ni nadie pude asegurar que un planteo que tiene como primer objetivo cuidar el arco propio brinde los resultados esperados. Suena exagerado llenarse la boca hablando de la inteligencia de un planteo como el de Mourinho en Camp Nou cuando podría haber quedado todo en la nada misma si el último gol no hubiese sido invalidado.
Existen más de un forma de jugar al fútbol y de ganar partidos y campeonatos, son todas válidas siempre y cuando se analicen desde el mismo punto de vista y bajo el mismo concepto: Que el fútbol es la dinámica de lo impensado.
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