El Messi Català


Pasaron los nervios, la ansiedad, la primera prueba; Argentina debutó con victoria en Sudáfrica 2010, este mundial que “estamos” jugando desde hace tanto tiempo. Confieso que la presentación de la selección superó mis expectativas, ví el mejor partido de la era Maradona, y me parece que mucho tuvo que ver el 10 en todo esto, sí, así como también tuvo que ver (no solo él) en lo malo que se había gestado hasta el momento.
¿Por qué no se puede decir que ahora se hicieron cosas bien y antes no? No significa darse vuelta, ser “panqueque”, porque si reaparecieran los malos manejos y decisiones vividas previamente en este proceso maradoneano, de todas maneras deberían resaltarse.
El cambio se evidenció dentro del campo de juego, allí donde las especulaciones y opiniones son afirmadas o desestimadas por el propio fútbol. Y la Argentina optó por apartarse de aquel aglomerado que fue en ya lejano partido ante Alemania para transformarse en un conjunto que intimide desde su formación, más osada y decidida a ser protagonista, como su plantel y su historia le indican.
En este contexto, Leonel Messi fue el que vemos por la televisión vistiendo la camiseta de Barcelona, el que le hizo cuatro a Arsenal, el que reclamamos. La Pulga jugó su mejor partido con la celeste y blanca a pesar de no haber tenido la fortuna de convertir algunas de las tantas situaciones de gol con las que contó y que sus compañeros no pudieron concretar las que él les generó.
Messi contagió porque se sintió útil y parte de un sistema que le favorece, del que puede sacar mucho provecho. Se adueñó de la pelota, encaró rivales, los gambeteó y logró generar una sensación de inestabilidad y preocupación en la defensa nigeriana, que solo logró frenarlo con faltas.
Con esta actuación, Messi pudo “acercarse” a aquellos reticentes a su juego, a los que desconfiaban de sus habilidades y sus ganas de estar con la selección. A los que le critican no cantar el himno, a los que le pedían que se ponga la “Roja” de España. Esperemos que continúe con este nivel, para poder adueñarse del mundo y convencer a sus detractores, algo que no es necesario en lo más mínimo, pero ayudará a que el equipo de Maradona llegue a lo más alto.

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