La última vez que Argentina había jugado previo al debut triunfal en Sudáfrica frente a los nigerianos había sido a principios del mes de Marzo, cuando una selección por aquel entonces mezquina le ganó 1-0 a una peor Alemania, que todavía contaba con Michael Ballack.
Fueron tres meses y medio de espera para volver a ver al equipo nacional de fútbol, y muchas dudas en el medio, muchas palabras, peleas. El caos que significó la selección pre-mundial se intensificó gracias al tiempo de inactividad.
Pero ahora todo comienza a ser diferente, las aguas se calmaron, y de a poco el barco está saliendo de la tormenta. Todos los ánimos crecen, hasta el del propio entrenador. El segundo cambio de Maradona (Aguero) fue clave para terminar de definir el encuentro, que se volvió algo áspero durante el primer tercio del complemento, en el que Corea tuvo hasta la chance de empatar. Si, el propio Diego también necesitaba sentirse entero más allá de su inquebrantable personalidad.
Argentina revalidó su mote de candidato y de mejor equipo hasta el momento. Es verdad que la primera fase está hecha para que los países futbolísticamente más importantes la sorteen sin esfuerzo, pero está claro que para nuestra selección los primeros tres partidos significan más que un mero trámite: Se trata de encontrar el equipo, un esquema, una idea y, por supuesto, los resultados que inviten a soñar. Porque este equipo, ya nos ilusionó a todos.
Comentarios