Argentina se mantiene

“Primero hay que saber sufrir”, reza el inolvidable Naranjo en Flor, y la Argentina lo cumple a rajatabla. Este equipo de Sergio Hernández lo viene haciendo desde hace meses, cuando Emanuel Ginóbili decidió quedar al margen de la “misión Turquía”.
Continuó durante el proceso, en la puesta a punto. Las lesiones estaban a la orden del día, el equipo sufría bajas que atentaban contra la preparación y el tiempo que todo conjunto necesita para entrenar sistemas ofensivos y defensivos, como así también encastrar las pocas piezas nuevas que se sumaban. Así fue que “cayó” Juan Pablo Figueroa, tras un golpe en una acción de juego, y más tarde su tocayo y reemplazante Cantero, desgarrado.
Luego llegó el “mazazo” desde Philadelphia por el Chapu Nocioni, y la gastroenteritis – ya en pleno torneo – de Fabricio Oberto.
En fin, nadie puede negar que este equipo no se sobrepone a las adversidades: Está con tres victorias en igual cantidad de partidos disputados y lidera el Grupo A con 6unidades. Lo que hasta el momento no es visible es el juego que caracteriza a esta generación de oro macizo.
Dura batalla frente a los alemanes en el debut, que terminó 78-74 con una gran actuación de Carlos Delfino (27 pts y 8 reb). Luego llegó lo que hasta el momento fue el partido más difícil ante un muy buen equipo de Australia, parejo, rápido, aceitado y conciente ciento por ciento de sus ideales de juego. Todo el partido se luchó y se corrió desde atrás, pero la victoria llegó por 74 a 72 con una descomunal actuación de Luis Scola - 31 y 9 - más el aporte de jugadores del banco como Leo Gutiérrez (17 pts, 5/10 en triples) y Luis Cequeira.
El último juego fue el más sorprendente; Nuevamente sin Oberto (tampoco estaría mañana ante Jordania) los angoleños se jugaron todo, pero Argentina arrasó (27-11) en el último cuarto y se llevó una holgada victoria por 91 a 70 con 32 tantos del Luifa.
En líneas generales no fue bueno el desempeño del equipo del Oveja, que mostró su jerarquía y su corazón en varios pasajes de los tres encuentros para finalmente le alzarse con la victoria.
A la hora de la elaboración de juego, muchas veces el equipo recurre a las manos de Delfino para destrabar ofensivas sucias, aunque esto no siempre signifique una solución instantánea, ya que el santafesino trata de generar una jugada personal ante la mirada del resto en vez de que sean sus compañeros los que elaboren para que él encuentra la situación deseada. De esta manera se fuerzan los lanzamientos producto del individualismo en el que se ve inmerso Argentina.
En el costado defensivo, por momentos se sufrieron los rompimientos en la primera línea, lo que genera desorganización y espacios para el rival. Asimismo, la diferencia de talla con algunas potencias (Serbia es un caso) será un punto a tener en cuenta.
Hasta ahora, por suerte todo es color de rosa. Se espera por la recuperación de Oberto - esperemos que llega para el juego ante los serbios - y por el máximo nivel del equipo. Ante todos los problemas, Argentina continúa manteniendo su prestigio bien alto.

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