Un equipo de individualidades


En los éxitos deportivos todos estamos unidos detrás de una pelota, no importa la disciplina. Apoyamos, alentamos y sufrimos como si desde siempre hubiéramos mamado el deporte en cuestión.
Pero como todo, esto trae sus situaciones negativas. El hecho de sentirnos pertenecientes a la conquista creemos que nos da derecho a la libre crítica, a la queja y, lo que es peor aún, a suponer que estamos en condiciones de hacerlo. Aquí es donde sale a relucir el argentinismo, la persona sabelotodo. Un grave error.
Entonces ahora que se acaba de confirmar en 0-5 en Francia todos podemos poner la voz en alto y pedir explicaciones, sobre todo ante las polémicas declaraciones de David Nalbandián para con Modesto Vázquez sobre su decisión al momento de armar el equipo.
En principio, no es malo recordar que son los mismos que cayeron en Lyon los que abrazamos a la distancia tras la proeza en Suecia; Que se trata de la misma gente que nos hizo emocionar tras sacar de la Copa Davis a los rusos nada menos que en su tierra, en donde no se habían topado con la derrota por mucho tiempo. Esta vez no se dio, y las razones bien las saben los protagonistas.
Recuerdo que en 2008 sucedió exactamente lo mismo tras la derrota en la final frente a los españoles. El “Mancini no supo armar un equipo” retumbó en muchos lugares (me costa), claro que nadie reparó que el camino a Mar del Plata no fue gratis.
Si bien ahora la “polémica” surgió desde el propio seno del equipo (también en Mardel), es propicio no darle más lugar del que merece, no agrandar lo que pude quedar en una reunión entre gente grande y experimentada. “Vamos a sacar los trapitos al sol”, dijo “Tito”, confirmado para 2011.
Se nos esfumó el sueño de la Davis una vez más, pero eso no tiene que dejar una herida sino que debe servir para encarar un nuevo proceso, seguramente con Juan Martín Del Potro dentro del mismo.

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