Días después del Cappa-Falcioni


Las aguas se calmaron; Fue un fulgor que duró un día, pero un día en estos nuevos tiempos de medios digitales y noticias “vendedoras” pareciera ser una semana a puro bombardeo.
Los canales deportivos lo repetían en cada edición de sus noticieros, las redes sociales (sobre todo Twitter) explotaron de opiniones periodísticas y de gente que ama el fútbol. En el medio del ring mediático intercambiaban palabras/dardos Ángel Cappa y Julio César Falcioni, supuestamente propagadores de dos posturas futbolísticas antagónicas.
Ambos lograron que todos destaquemos lo negativo de cada uno de sus dichos, independientemente de la ideología con la que uno sienta más afinidad, por lo que quedaron solos, expuestos entre medio de los “golpes”, con poco apoyo.
Una persona cercana a Cappa me dijo que es tan difícil que él deje de exponerse como “pedirle a Palermo que deje de meterla”, y me avisó “pero le critican la forma, pero no pueden con el fondo”. El comentario surgió a raíz de que, en mi opinión, el DT millonario le está dando de comer a los buitres. Hay discursos y discursos en este ambiente, y gente que cae mejor y otra que no tanto, siempre depende desde qué óptica se mire.
Falcioni, mientras tanto, legítimamente salió a defender su forma de jugar, de salir campeón y de ver el fútbol. Contestó con munición pesada, y a mi entender errónea. Es tan cierto que existen muchas formas de jugar y ganar en este deporte como mitos. Me pregunto si Falcioni anduvo leyendo algún librito en la previa al partido con Boca, en el que se coronó campeón. Tuvo un campeonato entero para verlo jugar, pero sin embargo perdió y casi pierde el campeonato.
Habría que preguntarles a los hinchas de Banfield que estuvieron presentes aquella épica tarde en la tercera bandeja de la Bombonera si le prestaron más atención a el equipo de sus amores o al andar de Newell’s ante San Lorenzo. Por suerte para ellos, la Lepra no pudo con los de Simeone, y el Taladro (merecidamente) dio la vuelta.
Lamentablemente todavía existen aquellos que dividen a los protagonistas entre ganadores y perdedores, sin (querer) darse cuenta de la delgada línea que separa a unos y a otros. Por otra parte, hay que ser más tolerantes a la hora de ver el fútbol - o saber medir las palabras - , ya que lo que es el debate lo que enriquece.

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