El famoso partido de 180 minutos

Si uno sintonizaba la señal que transmitió anoche el partido entre Liga de Quito e Independiente una vez finalizado el encentro deduciría que el equipo de Antonio Mohamed era el que se había llevado un enorme triunfo de Ecuador. Los abrazos de los jugadores del rojo y las caras largas de los del Patón eran gestos que hablaban por sí solos.
Sin embargo la placa final decía 3-2 a favor de la Liga, uno de los mejores equipos del continente. Desde su implementación en Sudamérica, a partir de la Copa Libertadores 2005, la regla del gol de visitante (que no valen doble) siempre dio tela para cortar, cambió la manera de encarar una eliminatoria de ida y vuelta, y hasta me animaría a afirmar que todavía hay gente que no la entiende.
Este sistema logró que se hable de partidos de 180 minutos, los primeros 90 del encuentro de ida y los segundos 90 del de vuelta. Ante este panorama, los equipos ya dejan de plantear partidos sino que preparan la eliminatoria entera. Inconcientemente cada uno de los protagonistas nunca deja de pensar en ambos cotejos.
Y anoche, Independiente estuvo a punto de quedar con un pie afuera de la Copa Sudamericana al verse abajo 0-3. Pero el gol de Andrés Silvera y el golazo de Lucas Mareque le dieron esperanzas. “Nos dejaron el cajón abierto. Estamos más vivos que nunca”, reconoció el Turco.
La euforia mediática - al margen de haber sido un gran resultado por el rumbo que había todazo el partido - no deja ver que, en realidad, dos de los tres resultados posibles clasificará a la Liga a otra nueva final de la Sudamericana. Se define el próximo jueves en Avellaneda.
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