
Independiente campeón

Verdaderamente anoche se vivió un infierno en Avellaneda. Mucha tensión, llantos durante la tanda de penales, euforia total en los festejos. Independiente es el nuevo campeón de la Copa Sudamericana, un torneo que de a poco - y gracias a cierta reestructuración que ha tenido como el hecho de que todos los equipos deben clasificar, como asé también que el vencedor se gana un pasaje al repechaje de la Libertadores - toma más relevancia.
La Sudamericana es de esos certámenes en los que si se pierden se le resta importancia, pero si se gana se toma como único. El Rojo tiene muchos méritos por habérselo llevado, al margen del beneficio económico del que podrá “disfrutar”.
Parece mentira, pero éste es el mismo plantel que salía silbado de todas las canchas bajo la dirección técnica de Daniel Garnero, en épocas en las que también la ligaban el Flaco Menotti y Julio Comparada, quien ahora tiene más aire para mirar los partidos desde su palco del “Libertadores de América”.
El gran cambio que provocó Antonio Mohamed desde su llegada fue en gran parte anímico, y comenzó a gestarse en la victoria ante Racing por 1 a 0, en un encuentro en el que el Rojo no mereció llevarse los tres puntos.
El triunfo en el clásico fue un “pasaje libre” al bolsillo de la gente. Luego, el buen andar en la Sudamericana fue sosteniendo el proceso, ya que en el campeonato Independiente ganó solo un partido de los 8 que jugó con el Turco en el banco (ante La Academia): Perdió dos (Estudiantes y All Boys) y empató los cinco restantes (Boca, San Lorenzo, Olimpo, Colón y Lanús).
La capacidad de reaccionar ante la adversidad y su buena producción como local fue la clave para alzar la copa. Levantó las llaves ante Defensor Sporting, Liga de Quito y Goias; No es poca cosa para un equipo que venía tan golpeado como el Rojo. Además le había eliminado a Argentinos Junios en La Paternal y sacó un importante empate (2-2) en Tolima.
Nadie habló de su defensa con tres jugadores, porque Mohamed logró afianzar a Velásquez, Tuzzio y Galeano, al tiempo que se recuperó Carlos Matheu. En el medio Batión fue eje y arriba Andrés Silvera demostró ser el líder del equipo dentro e la cancha. Párrafo aparte para Hilario Navarro, figura del Rojo, que si no fuese por sus espectaculares actuaciones quizás la alegría no se hubiese mudado hasta Avellaneda. ¡Salud campeón!
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