Un invitado inesperado

En el verano se crean ilusiones y aparecen fantasmas, auque siempre hay que darle un pequeño lugar y no tanta trascendencia como hacen os medios de comunicación con el afán de vender tanto en el éxito como en la derrota.
A River el verano no hizo más que confirmarle que el cierre de la temporada sería duro y sufrido. Pero cuando todos tenían la calculadora en la mano a la espera de una tremenda batalla de promedios que suben y bajan fecha tras fecha, el equipo de Juan José López sorprendió a propios y extraños siendo uno de los punteros del campeonato, junto a Olimpo de Bahía Blanca.
No es nada de otro mundo lo del Millonario, tampoco tiene que serlo para estar en lo más alto de un mediocre campeonato argentino, pero encontró en el orden su mejor aliado. Hace tiempo que con poco hacemos mucho.
Jota Jota encontró un esquema que le está sentando cómodo a su equipo y pregona la solidez en su propia área antes que la vocación ofensiva, por eso de que “los equipos se arman de atrás para adelante” (frase del fútbol que no por vieja puede llegar a ser cierta).
Tres centrales (Maidana, Ferrero, Román), dos “rapiditos” que vayan y vengan por las bandas (Ferrari, Pereyra o Díaz), el orden y la distribución de Acevedo y Almeyda en el medio, la creatividad de los pibes Lamela y Lanzini más la potencia y el oficio de Mariano Pavone, quien ayer le dio el triunfo frente a Independiente, el segundo en tres fechas.
Si hay un deporte en lo que lo psicológico influye, ese es el fútbol, y River puede dar fe. Del pánico que da la zona de abajo pasó a ser puntero; Los número de los cuales se habla por Nuñez no tienen comas, y eso que recién comenzó el campeonato. Todo parce haber quedado atrás.
Seguramente, el mensaje del cuerpo técnico será de cautela para llevar al grupo por un buen camino. Por el momento, River poco a poco trata de sacar la cabeza a la superficie. Quiere sonreír.
A River el verano no hizo más que confirmarle que el cierre de la temporada sería duro y sufrido. Pero cuando todos tenían la calculadora en la mano a la espera de una tremenda batalla de promedios que suben y bajan fecha tras fecha, el equipo de Juan José López sorprendió a propios y extraños siendo uno de los punteros del campeonato, junto a Olimpo de Bahía Blanca.
No es nada de otro mundo lo del Millonario, tampoco tiene que serlo para estar en lo más alto de un mediocre campeonato argentino, pero encontró en el orden su mejor aliado. Hace tiempo que con poco hacemos mucho.
Jota Jota encontró un esquema que le está sentando cómodo a su equipo y pregona la solidez en su propia área antes que la vocación ofensiva, por eso de que “los equipos se arman de atrás para adelante” (frase del fútbol que no por vieja puede llegar a ser cierta).
Tres centrales (Maidana, Ferrero, Román), dos “rapiditos” que vayan y vengan por las bandas (Ferrari, Pereyra o Díaz), el orden y la distribución de Acevedo y Almeyda en el medio, la creatividad de los pibes Lamela y Lanzini más la potencia y el oficio de Mariano Pavone, quien ayer le dio el triunfo frente a Independiente, el segundo en tres fechas.
Si hay un deporte en lo que lo psicológico influye, ese es el fútbol, y River puede dar fe. Del pánico que da la zona de abajo pasó a ser puntero; Los número de los cuales se habla por Nuñez no tienen comas, y eso que recién comenzó el campeonato. Todo parce haber quedado atrás.
Seguramente, el mensaje del cuerpo técnico será de cautela para llevar al grupo por un buen camino. Por el momento, River poco a poco trata de sacar la cabeza a la superficie. Quiere sonreír.
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