Cuando la magia derriba todo


Mientras que miraba el primer choque por las semifinales de la Champions entre Real Madrid y Barcelona pensaba en los diferentes focos desde los que me podría situar para darle forma a esta post. Pensé en Mourinho, en su sistema, en la posición de Mascherano y cómo se desarrolló a lo largo de los 90 minutos; Pero todo cambió a partir de los 21 minutos del segundo tiempo. Dejé de pensar, estaba todo resuelto.

Una vez más el fútbol había derribado todo; Las tácticas, las estrategias, las especulaciones, los comentarios y pensamientos. Todo; la magia siempre puede más, Messi lo había hecho nuevamente.

Desborde de Ibrahim Afellay por derecha y gol de Leonel como si fuese un nueve grandote, un tanque; Yendo a buscar al primer palo entre toda la defensa Madridista. Uno a cero y todo el mítico Santiago Bernabéu enmudecido. Una vez más.

Desde hacía rato que tanto los comentarios por TV como los que leía vía Twitter denotaban sorpresa ante el pragmático y amarrete esquema que desplegó Real Madrid ante su propia gente, esa que carga con la rica historia del fútbol bien jugado. Todo horrorizados ¿Acaso esperaban otra cosa?

Ni con el plantel más caro de la historia jugando en su propia cancha y con el peso de tener que ser quizás el club más prestigioso de todo el mundo José Mourinho - “el puto amo” - pretendió dañar a su eterno rival. En la previa el clásico había tomado mucha temperatura, lo que provocó que prácticamente sea un duelo de barrio, a ver quien ganaba por los siglos de los siglos. Ni eso lo movilizó. Vale destacar que dicho clima fue creado por el propio portugués.

Nadie pide que le juegue ataque por ataque, a la “carga barraca”. Solo que se respete la historia y que hagan valer los millones que estuvieron “tomando frío” en el banco de suplentes. La imagen de Cristiano Ronaldo reclamándole a sus compañeros que fueran a apretar la salida de Barcelona quedará para la historia, sobre todo si los Culés llegan a Wembley.

Quizás ya no haya palabras de elogio, ni mucho menos explicación, para el segundo gol de la Pulga. Un poema que dejó aún más en ridículo a Mou. Luego el portugués evitó explicar el 0-2 y decidió desparramar culpas.

Todavía nada está dicho. El fútbol es tan hermoso, que Real Madrid tiene posibilidades de acceder a la gran final. Si es que tiene ganas de proponérselo.

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