Dio la cara, hasta el final

“No vengo a jugar, vengo a dar la cara”. Ese fue el “ eslogan” de Guillermo Barros Schellotto en su regreso a Gimnasia. Sabía que no era una empresa fácil. Durante gran parte de su carrera se dedicó a buscar (y ganar) campeonatos con Boca, mientras que en sus comienzos soñaba con hacer gran a su Lobo.

Pero esto era diferente. Luego de varios años y dirigencias devastadoras, a las cuales el Mellizo prometió “enterrar”, Gimnasia se acostumbró a pelear bien abajo dejando atrás las épocas en las cuales, de la mano del viejo Timoteo o aquel torneo que arañó con Pedro Troglio, soñaba con conseguir su primera estrella. Ayer jugó la tercera promoción en forma consecutiva, y esta vez la perdió.

Pero Guillermo - los futboleros no necesitamos decir el apellido – estuvo siempre, colaboro, dio la cara como prometió ¿De fútbol? poco, pero mucho de liderazgo en un momento muy complicado. El último descenso de este equipo platense había sido en 1979, cuando bajó junto a Chacarita y Atlanta. Luego subió en el ‘84 junto a Deportivo Español.

Lamentablemente la carrera de Barros Schelotto terminó de la peor manera, pero nada tiene que ver él con este presente de Gimnasia. El potrero de sus gambetas dieron lo que pudieron y la gente lo reconoció y aplaudió.

En Argentina jugó 407 partidos con las camisetas de GELP y Boca y convirtió 109 goles. Jugó tres años (2007-2010) en Colombus Crew de la MLS de Estados Unidos, donde fue figura consiguió dos t´titulo, un premio de MVP y anotó 33 dianas. Y ayer dijo adiós.

Guille cumplió lo que prometió, lo que en el fútbol argentino no es poca cosa.

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