Cuando los resultados mandan, pueden mentir

Independiente volvió a sumar anoche otra frustración luego de quedar eliminado de la Copa Sudamericana a manos de la Liga Deportiva Universitaria de Quito de Edgardo Bauza, a quien venció en Avellaneda por un 1 a 0 que no fue suficiente, ya que de visitante había caído por 2 goles de diferencia.
El Rojo transita un muy mal momento en lo deportivo (solo de eso me voy a ocupar): No hace pie en la competencia local, en la cual marcha decimotercero con 11 puntos sobre 30 disputados, al tiempo que en el plano internacional se trata de su tercera pálida luego de perder la copa Suruga Bank, ante Jubilo Iwata de Japón, y la Recopa Sudamericana frente a Inter de Porto Alegre.
Seguramente haya muchos hinchas a los que les sorprenda la estrepitosa caída de su club luego de aquella conquista de la Sudamericana 2010 ante Goias, sin embargo creo que no debería llamar la atención esta situación.
En aquel momento fue el resultado lo que mantuvo la estructura del equipo de Antonio Mohamed que, oh casualidad, ya no está al frente del plantel; El Rojo se había hecho muy fuerte de local y descubrió en Hilario Navarro a su gran héroe. El correntino fue figura indiscutible de ese equipo y principal factor del título; Luego de consagrarse, Independiente terminó último del Apertura 2010.
Las fotos de aquel título están en sepia, quedaron en el olvido de la gente, sobre todo de los que no son simpatizantes del Independiente. Lo efímero de las alegrías vuelve a tirar sobre el tapete la idea de construir un equipo en base al juego, y no al resultado, algo que suena a obviedad, aunque por momento nos vemos en la necesidad de aclarar.
Desde el 13 de septiembre Mohamed fue sucedido por el riojano Ramón Díaz, un entrenador de “jerarquía” que fue contratado para sacar “las papas del horno”. Como bien se puede ver, para sacar la papas del horno primero tienen que estar bien cocidas, y para eso - como todo en la vida – en primordial darles tiempo.
No sé porqué, pero parece imposible que los hinchas puedan ver más allá de sus narices cuando el equipo de sus amores está en racha positiva. El resultado todo lo puede, pero cuando éste manda también suele mentir.
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