Victoria y búsqueda

Argentina había llegado a Barranquilla con una mochila muy pesada sobre sus hombros, una carga que lleva encima desde hace mucho tiempo y que todavía no sabe cómo dejarla a un costado. El empate ante Bolivia, y sobre todo el haber mostrado un muy pobre desempeño hizo que la selección se sumerja aún más en este mar de dudas del que apenas asoma la cabeza para poder respirar.

Porque lo que más daño le hace al equipo que ahora es de Alejandro Sabella, pero que también sufrió bajo la conducción de Sergio Batista y Diego Armando Maradona, es la falta de una idea de juego y el convencimiento hacia la misma; Quizás con el Checho la idea estaba clara, pero nunca se ejecutó bien.

La falta de un plan, tanto de juego como de organización fuera de la cancha, es la madre de todos los problemas, porque si bien no hay 22 cracks dentro del plantel, sí hay más de uno (lo que no es para nada despreciable) y se puede soñar con todo lo que se supone que pueden alcanzar. Pero el no creer en una forma de juego, en un estilo, en un rumbo determinado hace que la estructura que debe sostener todo sea de un cristal muy frágil.

El partido ante Colombia no fue bueno, ni como espectáculo ni el rendimiento de Argentina en sí mismo. Sabella apostó al mediocampo Guiñazú, Mascherano, Braña y Sosa para ganar en lucha en ese sector del campo imaginando que el local iba a salir a atacar desde un primer momento. Sin embargo, los de Leonel Álvarez lejos de responder a ese planteo salieron a esperar a la albiceleste y le crearon un gran problema, ya que no estaban preparados para generar fútbol.

Desde allí la selección comenzó a confundirse, sin poder encontrar soluciones a sus propias carencias. Colombia estalló cuando encontró un gol de pelota parada; Y a los vestuarios 0-1

En el segundo tiempo la mano cambió desde el empuje y la necesidad de revertir el trámite; Con un Agüero que, mediante su ingreso, cambió la aceleración en el tramo final de la cancha, Argentina llegó más al arco de Ospina; Sin jugar bien, es verdad.

Creció un poco la figura de José Sosa (no jugó para nada bien en la primera parte) y Messi hizo de Messi, siendo determinante y muy difícil de detener.

Ospina se enredó en el primer gol tras el centro atrás de Sosa y el Kun logró la jugada de la tarde arrancando detrás de mitad de la cancha, y yendo a buscar lo que fue un rebote para transformarlo en el segundo grito argentino de la tarde.

Todo esto derivó en una victoria tan necesaria para Argentina como luchada. El fútbol todavía está ausente, y para volver a reencontrarnos con él se necesita primero buscar una manera de alcanzarlo. Esa debe ser la principal búsqueda para salir adelante.

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