Esta vez, el fútbol no escondió
Se ha repetido hasta el hartazgo que lo que hace que el fútbol sea el deporte más maravilloso del mundo es el hecho de que no siempre gana el mejor, que tener jugadores estrellas no asegura el éxito. Que nada ni nadie, en realidad, segura la tierra prometida. Así es este deporte, impredecible, cambiante, emocionante, vivo en todo momento. Sin embargo, existen los ejemplos en los que la lógica se da una vuelta a ver cómo anda todo. El pasado sábado ella dio acto de presencia en el Kazan Arena para desnudar la pobreza argentina. Ese abultado y engañoso 4-3 de Francia sobre la selección nacional no hizo más que reforzar las dudas, los miedos y la incertidumbre que brindaba el equipo, solo sostenido por una cuestión de fe desde la propia clasificación a Rusia obtenida por aquel memorable partido de Messi en Ecuador. Tras la imagen de debacle ofrecida luego del error de Wilfredo Caballero frente a Croacia llegó la épica entrada de Marcos Rojo contra Nigeria a solo cuatro mi...