Boca es casi el mismo


Boca es el tema del momento en el fútbol argentino. Parece una sentencia obvia, pero no lo es. Más allá que el Xeneize siempre es noticias por estas latitudes, desde hace dos semanas solo se habla del mal momento que está atravesando el equipo de Julio Falcioni, sobre todo luego de los “malos entendidos” tras empatar ante Zamora en el debut de la Copa Libertadores.

Los entredichos, la supuesta discusión del DT con Riquelme y su posterior renuncia, el vestuario convulsionado, más un aparente malestar de todo el plantel para con el ex entrenador de Banfield colmaron las páginas de diarios, Internet y los espacios de tv y radio; Le vino como anillo al dedo a la prensa acostumbrada a ocuparse de éstos temas (cada vez el más), pero de fútbol nada.

Y, en realidad, Boca no ha cambiado mucho de aquel equipo que hace apenas unos meses atrás gritó campeón. En aquel momento todo se resumía a la enorme diferencia que existía con el segundo y la que marcaba con el resto de los equipos. Parecía que hablar de las formas en la que el equipo de la rivera conseguía los resultados era de “tontos”: Aparentemente cuando el equipo gana, nada se tiene que cuestionar.

Ahora - una vez más - el fútbol nos abre los ojos, muestra la realidad: El juego de Boca decayó, es verdad, pero en sus mejores momentos no fue muy superior a lo que el equipo mostró en los partidos ante Olimpo, Ramón Santamarina, Zamora y Unión, solo que en arranque de 2012 los resultados no se le están dando;

Algo similar había ocurrido al comienzo del Apertura que los tuvo como “reyes”, hasta estuvo en peligro el cargo de Falcioni. Pero todo se acomodó desde los resultados. Luego comenzó a crecer el invicto y todos contentos. Nadie se planteó la manera en la que se iba alcanzando los objetivos, y hoy parecen todos horrorizados.

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