El River de primera


River volvió a primera división, con todo lo que esa frase conlleva. Fueron exactamente 363 días en el infierno futbolístico que significa irse a la B, sobre todo para una institución como ésta. Un averno más candente y fogoso aún que el mismísimo fútbol en el que está inmerso.

River dejó atrás lo “áspero” de la divisional, las discusiones sin sustento acerca de si debía contratar jugadores de jerarquía o “de la B”, se olvidó de los terrenos chicos, los vestuarios precarios y los ambientes supuestamente más hostiles que los de la “A”.

Por supuesto que no fue fácil, que debió esforzarse hasta los últimos minutos del partido contra Almirante Brown para gritar campeón y permitirse festejar, porque había algunos que no se lo permitían, ni a ellos ni a los jugadores que tanto sufrieron para lograr el objetivo, ese que alguna vez una bandera rezaba que era una obligación.

Y el equipo de Matías Almeyda cargó con la mochila de la obligación, y como cada vez que en el fútbol argentino existe una obligación, se neutraliza todo lo de alrededor; Se necesita alcanzar el objetivo “como sea”, y el juego sale perjudicado. Escuché hace unos días decir que el fútbol argentino se convirtió en un “Circo Romano”; Hace muchos años, agregaría yo.

Pero quedó todo atrás, una vez más este gigante está donde tiene que estar – y, como se escribió hasta el hartazgo durante la semana, de donde “nunca se tendría que haber ido” - . ¿Y ahora qué? Ahora comienza el River de primera, otra vez. Este River que siempre fue protagonista y al que se le exigirá como si el año en la segunda categoría del profesionalismo solo hubiese sido un mal sueño.

Pero en el medio está lo que se llama reconstrucción, una palabra que se toma con mucha liviandad debido a los apuros que se corren. Pero el Millonario debe tomársela en serio ¿Podrá? La lista de nombres rutilantes ya es un hecho, todos hablamos de Lugano, Teo Gutiérrez, Bolatti, etcétera. Es hora de que Daniel Passarella y sus compañeros de gestión hablen de cómo harán de River un club saneado económicamente, como así también esa institución modelo que se cansó de ganar y sacar estrellas de sus inferiores.

Este un trabajo que recién empieza, y ahora que es de primera no deben permitirse quedarse mirando el árbol más alto, sino contemplar el bosque. Será un desafío aún mayor que el del éxito deportivo. Ojalá quieran enfrentarlo.

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