River no pudo con sus fantasmas



Fue el mejor partido desde su vuelta a primera división. River recibió a Newell’s en el Monumental con la meta de obtener su primera victoria en casa luego de haber perdido con Belgrano y empatado en un muy mal encuentro ante San Lorenzo.

Debía, también, encontrarse con su fútbol, con una manera de jugar que hasta el momento no había dado el presente. Y el equipo de Almeyda - pese a no conseguir un triunfo - lo logró, buscó y se acercó un estilo; River jugó bien aunque no pudo salir del empate 3 a 3 ante el buen equipo rosarino.

Mostró una cara que hacía mucho no se le veía. Los tres puntas que el Pelado mandó a la cancha desde el inicio (Trezeguet, Mora y Funes Mori) estuvieron conectados al ciento por ciento, le dieron movilidad al ataque, siempre encontraron espacios y fueron peligrosos a partir de los veinte minutos, cuando el campeón del mundo con Francia clavó el 1-1 con una impecable volea.

River pudo deshacerse de los murmullos y comenzó a dominar las acciones; Jugó mucho mejor que Newell’s, y cuando Funes Mori puso el 3-1 daba la impresión que el local estaba para la goleada. Pero tres minutos más tarde llegó la jugada clave de la noche de Núñez. Cuando el Monumental era fiesta, Carlos Sánchez tuvo un error propio de la indecisión para sacar la pelota del área; Quiso pararla de pecho, pero lo hizo con el brazo. Penal, gol de Ignacio Scocco y dudas.

River se hundió en esas dudas, quedó maniatado por sus fantasmas y no pudo con ellos. De las sonrisas de un hipotético 4-1 se vieron en un 2-3 cuando todavía restaban veinte minutos para el final del encuentro, lo que provocó silencio en las tribunas que penetró la sienes de los futbolistas millonarios. En ese preciso instante todos vislumbraron el empate. En la mente de los jugadores de River – y en el pecho de los de NOB – se sintió el momento psicológico del partido, que no tuvo otro destino que la igualdad tras una gran jugada colectiva de los de Martino y el golazo de Scocco.

Por suerte la gente entendió, supo que no fue un empate más, vio que el equipo creció desde lo futbolístico y que al menos por 90 minutos propuso algo totalmente opuesto a los partidos anteriores. Por eso lo despidió con aplausos. 

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