Bayern Munich respondió al momento de Guardiola


Habrá que seguir esperando, quizás no demasiado. Ojalá que sí. Tendremos que ver cuál será el próximo rival de Bayern Munich en Champions para especular con un fin de ciclo, como ocurrió en la noche de hoy en el Alliance Arena.

En medio del que puede haber sido su peor momento al frente de Bayern Munich, Guardiola durante la semana preparó la vuelta de su choque de cuartos ante Porto habiendo perdido 1-3 en Portugal y escuchando voces que hablaban de días contados si el resultado no les permitía avanzar a semifinales; mismas voces que no parten desde otro lugar que no es la desconfianza que generó en la imagen Pep aquel lapidario 0-4 ante Real Madrid en las semis de 2014.

Es aquel doloroso recuerdo del 30 de abril de 2014 el que le da rienda suelta a los fantasmas por Baviera, de otra forma no se entienden las dudas que pueda generar un proceso que tiene en su haber una Bundesliga - obtenida siete fechas antes del final – y una Copa de Alemania, mientras que va camino a su segunda conquista liguera (le lleva 12 puntos al segundo, con 5 partidos por delante).

Thiago y Pep, fundidos en un abrazo
Entonces, a Pep Guardiola todavía le hace falta un éxito a nivel europeo para seducir a los alemanes, quienes ya pronosticaban su salida tras Porto. De hecho, el catalán estuvo en boca de todos en las últimas semanas por la decisión del histórico médico de la institución (Müller-Wohlfahrt)  de dar un paso al costado luego de 40 años de servicio por diferencias con el entrenador.

En ese contexto fue que Guardiola saltó al campo para dirigir a los suyos, entre los que - dicho sea de paso - no estaban Ribery, Robben, Alaba ni Javi Martínez (lesionados), y Schweinsteiger comenzó en el banco, aunque no necesitó ingresar.

No necesitó ingresar a la cancha porque Bayern Munich, al cabo de los primeros 45 minutos del juego, ya ganaba 5 a 0 con una muestra exacta de lo que pretenden, independientemente de los actores que salgan a escena.

Pero quizás deben desestimar estas líneas, posiblemente escritas en vano. Debe ser algo natural que un equipo de superestrellas tambalee por la vorágine del éxito impuesto, y logre salir de un momento incómodo regalando el más bello fútbol que pueda verse. Seguramente es común,  no hay motivo para sorprenderse.


Por ahora quedaron atragantadas las ganas de ver al gran Guardiola de rodillas. Con sus métodos continúa riéndose en la cara a un sistema que quiere verlo derrotado; porque sí, sin más motivos que el de explotar la noticia. Habrá que seguir esperando.

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