Resulta que fue un duelo de equipos, y ganó el mejor
Llegué a leer la palabra “Messista”
y “Tevista”; en realidad, a esta altura ya no sé si es verdad, si realmente lo
leí en algún lado o mi castigada memoria está jugándome una mala pasada. Pero
como ya nada me sorprende – en realidad, como buen calentón que soy, todo me
sorprende y me irrita – es muy probable que sí haya leído semejante barbaridad.
De repente volvieron a dividir las
aguas ¿Quiénes? No lo sé. Pero allí estábamos teniendo que decidir si nos
quedábamos en el bando de Lionel Messi o, muy por el contrario, si nos
encolumnábamos detrás de Carlos Tévez, haciendo fuerza por la Juventus de los
milagros.
En realidad jugaban Barcelona y
Juventus la definición de la Champions League, y prometía ser lo que terminó
siendo. Un partido de mucha jerarquía, emocionante y atrapante, como suelen ser
los encuentros entre grandes equipos europeos que no demuestran el miedo a
perder.
El triunfo fue merecido para
Barcelona (3-1), campeón de la triple corona por segunda vez en su historia (primer
equipo que se da ese gusto) con tantos de Rakitic, Suarez y Neymar. Ninguno de
Messi, aunque siempre es determinante. Morata había igualado en uno para la
Vecchia Signora; Carlitos no fue gravitante.
Nos dimos cuenta - espero - que fue
un duelo de equipos, dos de los mejores del viejo continente, y el que ganó fue
simplemente el mejor. Porque arriba tiene a uno de los mejores tridentes de la
historia del fútbol, porque en el medio disfruta de las fantasías de Busquets e
Iniesta – y anoche despidió a Xavi, el Señor Fútbol – y porque a lo largo de los
años cambian algunos nombres, pero nunca la idea.
Entonces, para aquellos que se
empecinaron en querer colocarnos de uno u otro lado, les deseo que hayan podido
disfrutar el fútbol en estado puro. Del taco de Marchisio, de los arranques de
Messi, de todo Iniesta y Busquets. Éste es un deporte en equipo, y por momentos
parece la novia más linda.

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