Copa América: el juego y la revancha


Minutos después que Alexis Sánchez le diera a Chile su primera Copa América tras ese sutil toque en el cuarto y último penal que sentenció la definición, y volvió a dejar a la Argentina con el sabor amargo de otra final perdida, esos monstruos disfrazados de periodistas, luego de pedir la cabeza hasta del propio Messi, especulaban con un pronta ”revancha” si es que finalmente se confirmaba la realización de la Copa América del centenario, al año siguiente en los Estados Unidos.




El año siguiente llegó, y la Copa América también; y la ilusión volverá a encenderse como tantas otras veces, luego de frustraciones, alegrías, amarguras, corazonadas. Lo que resta por conocer es desde qué lado nos vamos a sentar como hinchas a partir de esta noche, cuando el martes nos sorprenda instalados frente a la tele ante el contraste del día yankee con la noche argentina.


Pasamos del reclamo visceral por otra desazón futbolística - casi un año después que la final del mundo una vez más nos fuese arrebatada por los alemanes - a la esperanza de otra oportunidad inmediata. Hoy, a pocas horas del debut del seleccionado de fútbol, sería bueno que pensáramos qué es lo que queremos ver, no solamente en el partido frente a Chile (nada menos) sino en todo el certamen.

La idea instalada de revancha inmediata, de quitarnos la sangre del ojo e intentar conseguir una tajada de dulce ante tanta amargura contrasta raudamente con el deseo de ver jugar a nuestro equipo un buen fútbol; de disfrutar ante la eventualidad de un resultado. En conclusión, volvemos a caer en el “ganar ya” olvidándonos que - quizás - el problema esté dado en las formas.

No, no comienzo ningún debate obsoleto. Solo resta mirar los números, esos que usamos o desestimamos según nuestra conveniencia. La selección argentina marcha tercera en las eliminatorias rumbo al Mundial de Rusia, porque luego de un arranque flojo de resultados (0-2 con Ecuador y sendos empates ante Paraguay y Brasil, respectivamente) obtuvo tres triunfos en forma consecutiva (Colombia, Chile y Bolivia) que aplacaron el ardor popular ¿Lo que se ve dentro de la cancha? Dejó de importar, hoy la Plaza Roja está cerca.


Entonces esta noche, a la hora de exigir, habrá que elegir en qué nos enfocaremos: si queremos que Argentina continúe por la “senda del triunfo” (aunque algunos estuvieron deslizando fugazmente que Martino estaría en la cuerda floja) o bien si optamos por pretender que el equipo adquiera una identidad de una buena vez, juegue en donde juegue y por la instancia que sea.

En una sociedad resultadista Martino es cuestionado por su labor con la selección, equipo con el que hasta el momento ha ganado el 60% de los partidos que disputó. Ésto me lleva a pensar que el reclamo quizás venga desde otro lado, y no solamente en virtud de lo que el equipo obtenga, al margen que un título cambiaría todo el panorama, incluso para los más detractores.

Obnubilados por las victorias, a la hora de justificar las derrotas se inventa cualquier cosa porque nadie quiso darse cuenta que, al ganar, el funcionamiento no siempre arroja el mejor resultado. A partir de la última hora de este lunes encenderemos una nueva ilusión; cuando ya el martes nos dé la bienvenida quizás volvamos a pedir cabezas .

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