Super Bowl: Lo esencial está escondido
Nos encanta saber de todo, y en este fin de semana en el que el Super Bowl nos pasó por encima no solo nos preparamos para acaparar todo tipo de datos, sino también para tragarnos más de tres horas de algo que no tragaríamos en otro contexto que no sea el que se da durante la gran final, donde el show está por encima de todo.
¿Pero está realmente por encima de todo? Parece que sí, aunque si nos apartamos de toda la parafernalia, los millones de dólares invertidos en publicidad y en el famoso espectáculo del entretiempo, nos damos cuenta que eso de lo que no entendemos tanto que ocurre dentro de la hora neta de juego, realmente tiene algo para ofrecer.
Es verdad, como aseguró Álvaro Martín luego de finalizar otra impecable transmisión para ESPN, que semejante nivel deportivo no siempre es habitué en los Super Bowls, por más finalísima que sea. Pero se dio así. La final número 51 de la NFL fue la conjunción de un show inconmensurable con la épica deportiva. De esta manera, el espectáculo fue redondo para los Estados Unidos, donde no existe evento semejante, y desde allí para el resto del mundo.
Hablar de espectáculo deportivo por estas tierras es algo así como sentarse a debatir sobre la vida en otros planetas. El término no existe para nosotros los argentinos, ávidos de victorias y reticentes a que otro festeje enfrente de nuestras narices. Donde los negociados se lo ha comido todo, incluso nuestro cerebro. Pero realmente existe, y es maravilloso.
Ya todos lloramos con Tom Brady, cenamos con él y hasta fuimos parte de su familia a través de Instagram. Todo eso es posible en esta época maravillosa de interacción total. Pero no hay que olvidarse que los millones se pagan por jugar, y si bien no nos toca de cerca la pasión por el fútbol americano, no habría que perder de vista que todo el circo está montado alrededor de una pelota ovalada, y atletas que han soñado toda su vida con estar allí. Después de todo, eso es lo más importante.

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