El ruso aguafiestas

Foto: usopen.org

En días de intensa memoria en la ciudad de New York, Daniil Medvedev clavó para siempre su bandera en el US Open. Claro que el recuerdo que grabó para la eternidad nada tiene que ver con el dolor y la tristeza de un atentado.

El ruso ganó su primer Grand Slam luego de superar nada menos que a Novak Djokovic por un triple 6/4, y se convirtió en noticia no solamente por instalarse definitivamente como una de las estrellas del circuito masculino de tenis, sino también por ser el aguafiestas de lo que sería la gran jornada de Nole.


A través de las dos semanas en Flushing Meadows, iban tachándose los partidos que separaban a Djokovic de la gran hazaña: Quedarse con el récord de veintiún Grand Slams ganados, relegando a Roger Federer y Rafael Nadal - ambos con veinte - pero también el conseguir el Grand Slam calendario, esto es ganar los cuatros torneos grandes de la temporada, algo que se consiguió por última vez en 1969 (Rod Laver).


Pero no hubo lugar para la épica, ni la historia. Al menos el récord deberá esperar - como mínimo - hasta el 30 de enero del año que viene, cuando se cierre el abierto de Australia. Seguramente, los 21 grandes llegarán tarde o temprano para el serbio.



Lo cierto, y al margen de la frustración - llanto incluido - por parte de Djokovic, es que Medvedev concretó lo que venía anunciando; campeón de cuatro Masters, más el Master de fin de año de la temporada pasada (en el que bajó a Nole, Rafa y Roger), logró coronarse en un Grand Slam luego de dos oportunidades fallidas: US Open 2019 y Australia 2021, donde cayó precisamente ante Djokovic.. 


“Muchos dicen que mi juego es aburrido o que parezco un robot, pero en realidad no me importa. Lo único que yo quiero es ganar”, y vaya si lo logró. Con esta victoria, Medvedev se convirtió en el tercer ruso en ganar un Grand Slam, luego que Yevgeny Kafelnikov se consagrara en Roland Garros 1996 y Australia 1999, y que Marat Safin festejara en Flusihng Meadows 2000y en Australia 2005.


Para Djokovic, la amargura de estar tan cerca de la gloria, esa gloria con la que coquetea a diario, pero ayer lo miró por encima de su hombro, y se fue con otro. Quedó a las puertas del Grand Slam calendario, al igual que Federer en 2004, 2006 y 2007, y que Nadal en 2010. Son las vicisitudes con las que cuenta el deporte.


Foto: usopen.org   


No obstante, nada frenará a Djokovic de seguir intentándolo. El récord de veintiún grandes continúa siendo un olimpo alcanzable, palpable. Poco a poco comienza a extinguirse el reinado de los tres monstruos, la “Next Gen” empuja más que nunca, pero antes de emerger por completo, tendrán que pasar por la raqueta de Nole.


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