El adelantado Jerry West

 


La NBA es una liga de ostentación pura. Genera, gasta, invierte ciento de millones de dólares en jugadores, programas, infraestructura, marketing. Sin embargo, si hay algo que verdaderamente sobra en la mejor liga de básquetbol del mundo son estrellas. Pero entre ellas hay algunos nombres tan destacados, que sobresalen. Uno es el de Jerry West, quien hoy dejó el plano físico a los 86 años.

 Jerry West fue uno de los íconos del básquetbol norteamericano de la década del sesenta, a pesar de haber ganado apenas un título con los Lakers; fue ejecutivo de la franquicia angelina en la época dorada del Showtime, en la cual se desquitó de sus archirrivales Celtics al haber dominado los ochenta con los títulos de 1980,´82,´85,´87 y ´88.

Reorganizó la franquicia luego de una laguna en los noventa: vistió de púrpura y dorado a Shaquille O’Neal, y luego a Kobe Bryant para dejar la semilla de la gloria plantada antes de su partida en 2000. West fue el Logo, y continúa siéndolo, a pesar de las mociones que pedían el reemplazo de su figura por la de Kobe.

EFE
Jerry West ante todo, fue un hombre de básquetbol. Tanto es así, que en la próxima ceremonia de inducción al Salón de la Fama su nombre aparecerá por tercera vez, ya que es miembro como jugador, también como parte del equipo olímpico estadounidense de 1960 y ahora lo será como contribuidor al juego.

Y nada más que esa denominación puede llegar a describir a Jerry West: un contribuidor al juego; se trata de una personalidad destacadísima tanto dentro como fuera del rectángulo de juego. Sus últimos pasos en la NBA los dio trabajando como consultor en los Clippers, paradójicamente la segunda franquicia de Los Ángeles.

West quizás haya sido una estrella marketinera cuando todavía el marketing no había desembarcado en el deporte de la manera que lo haría a partir d la década del noventa, de la mano de Michel Jordan. Quizá por eso quedará para otro plano el adeudado 1x1 con su Majestad.

No obstante, esa es la única deuda que deja Jerry West en el básquetbol. Lo dio todo y dejó un legado imborrable para que los libros tengan un capítulo aparte con su nombre.

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