Oda al fútbol ¿Horacio tenía razón?


Promediaba la primera década de los 2000 cuando Horacio Pagani, que por entonces ya tenía una larga trayectoria y un merecido prestigio ganado en el periodismo gráfico, reavivaba la vieja y eterna discusión futbolera que forma parte a la sociedad argentina, esa que se sitúa en dos polos bien opuestos: el del Menottismo y el Bilardismo.

Desde su silla en el panel de “Estudio Fútbol”, programa diario que se emitía por la señal de TyC Sports, mediante un discurso histriónico y una verborragia que oscilaba entre la simpatía y lo extralimitado Pagani era la cara visible – y bien notable – de una de esas dos corrientes, la del Flaco.

Una de las frases más recordadas y usadas para remarcar su postura ante la audiencia y, también, frente sus compañeros, quien entre risas y alguna bronca (será recordada para siempre su pelea con Alejandro Fabbri, quien lo llamó “payaso mediático”) intentaban refutar sus dichos, fue aquella que decía “el fútbol que le gusta a la gente”. La sentencia afirmaba que había un estilo de juego que representaba, no solo al fútbol argentino, sino también a todos los seguidores de este deporte a lo largo y a lo ancho del país. Incluso, dicha oración terminó siendo el título del libro que publicó a través de la editorial Ediciones al Arco, (2006).

Si bien queda algo exagerado y soberbio unificar el gusto de un grupo de personas en una sola vertiente de manera caprichosa, no quedan dudas que el nivel de la selección argentina frente a Brasil, por la decimocuarta jornada de las eliminatorias, fue de un nivel tan superlativo que sería extraño encontrar a alguien que no persiga esta línea de pensamiento ¿Horacio tenía razón?

Fue 4-1, pero podría haber sido más, o menos, si Cuti Romero no cometía ese error que muy bien capitalizó Matheus Cunha, acaso lo único que metió a Brasil en partido. Todo fue de Argentina, de principio a fin.


Solo el tiempo le pondrá el bronce a la labor que Lionel Scaloni llevó y está llevando a cabo en este seleccionado; una verdadera obra maestra que será recordada para siempre a lo largo de la historia de nuestro deporte. El de anoche fue uno de esos partidos épicos que quedarán grabados a fuego en la memoria de todos; porque enfrente estaba Brasil, porque el equipo sufría las ausencias nada menos que de Messi y Lautaro Martíneaz (entre otros) y porque el juego que desplegó fue perfecto.

¿Por qué fue perfecto? Porque jamás dejó que los de Dorival Júnior impusieran condiciones, algo que es muy difícil de lograr en cualquier partido de este nivel que se juegue alrededor del mundo. Siempre suele haber un momento para el equipo que no la está pasando bien, ya sea por distracción relajación o cansancio del que lleva las riendas.


Lo cierto es que ésto no ocurrió nunca en la noche de Nuñez, en la que De Paul, Paredes, Enzo y McCallister pusieron la música con la que todos se divirtieron en el Monumental.

Un equipo sin posiciones fijas para atacar, donde todos aparecen por cualquiera lado, tocan triangulan y sorprenden es un sello distintivo y, a la vez, una oda al fútbol. A puro pase, control y vértigo, estos cuatro apellidos que escribí líneas más arriba generaron un sinfín de situaciones con las que Argentina se floreaba, fluía y sacaba ventajas en cualquier lugar del terreno de juego.

Y cuando había que defender, todos se aplicaban a la tarea, incluso Julián Álvarez (recibido de crack mundial) y Thiago Almada, que aprovechó como nadie la lesión de la Pulga. El ex Vélez no solo fue muy punzante en los tramos finales del campo (solo le faltó el gol) sino que también se lo vio retrocediendo y ser una rueda de auxilio para Nicolás Tagliafico, que fue reemplazado en el segundo tiempo envuelto en un mar de aplausos.

Argentina pisó el césped del Monumental sabiéndose clasificada para el próximo mundial al igual que Japón, Nueva Zelanda e Irán, además de los tres países anfitriones. De todas maneras, se trataba de un trámite, una cuestión meramente burocrática.

El campeón está en una nueva cita ecuménica. Desde México ‘70 a México - EE.UU y Canadá - 2026 la albiceleste no conoce lo que es mirar un mundial por T.V. Seguramente, pos retiro, estos jugadores tengan tiempo de mirarse tranquilos, sentados en su sillón preferido, practicando el fútbol que le gusta a la gente.


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