Todo sigue igual por Avellaneda
Dentro del catálogo de frases hechas en el mundo del fútbol existe una que sirve para etiquetar un partido entre dos equipos que no llegan en su mejor momento: Duelo de necesitados, una expresión que sirve perfectamente para describir el clásico que se jugaba entre Racing e Independiente en el Cilindro. Y como tal, con el valor agregado de ser un duelo con tanta historia y tradición, y que ambos equipos llegan con una posición endeble en cuanto a lo institucional – que por supuesto se traslada adentro del campo - , la sensación que un empate le caía como anillo al dedo a ambos se palpaba en el aire. Generalmente, cuando la derrota puede producir una herida más profunda de lo normal, arriesgar no es una consigna, y en consecuencia pueden darse desarrollos trabados, aburridos. Pero este Racing – Independiente fue algo más brilloso, tuvo momentos atractivos y la igualdad puede emparentarse más con el hecho de que hubo un tiempo para cada equipo que por falta de audacia. En ese contexto...