Milito-Bou: La sociedad de Avellaneda

Transcurría cuarenta minutos del primer tiempo. Racing ganaba uno a cero, merecidamente, ante un Táchira que se mostraba inferior a un rival aplomado dentro de la cancha; como sabiendo qué hacer y en qué momento. Fue entonces cuando Diego Milito, a casi treinta metros del arco y de espaldas a éste, hizo un falso taco y dejó que la pelota le llegara a su compañero de ataque, Gustavo Bou.

Diego Milito, líder indiscutido de Racing
Allí se gestaría, quizás, la mejor jugada de la noche. Bou entiende la intención de Milito, quien rápidamente encaró el área ofreciéndose como opción de pase, y hacia sus pies viajó la pelota. El ex Inter la devolvió de primera, exactamente a la posición de Bou, que en un solo movimiento la paró de zurda, dejó que la pelota dieran un pequeño salto y la clavó con la derecha, bien lejos del arque de Deportivo Táchira, Alan Liebeskind. Dos a cero.

Racing regresó a la mítica Copa Libertadores luego de 12 años con una goleada 5 a 0 en Venezuela haciéndole un caño a aquellas afirmaciones que hablan de los nervios del debut. El equipo de Diego Cocca pudo ganar, gustar y golear para abrir esta edición 2015 en la que buscará ser protagonista.

La sociedad Milito-Bou es cosa seria. Dentro del contexto de un fútbol que renueva planteles enteros cuesta encontrar una sociedad semejante como la de los centro atacantes de Racing, que no solo hace goles (tres de Bou, uno de Milito y el restante de Luciano Lollo, de taco) sino que muestran dentro de la cancha, en el progreso de cualquier jugada de ataque, un entendimiento que es la envidia de cualquier técnico. Los dos saben moverse al compás de un equipo que, al menos anoche, supo sustentarlo.

Gustavo Bou fue la gran figura de la noche






















Además, la figura de Milito habla por sí sola. El delantero que volvió de Europa para triunfar en el club de sus amores es una historia real, palpable, que se disfruta dentro de la cancha. Da la sensación que Milito sabe todo dentro del rectángulo; conoce el juego a la perfección, los momentos en los que debe ser apoyo y colaborar en el armado, cuándo picar al vacío, patear, pasar. Tiene el juego muy claro en su cerebro.


Gustavo Bou y Diego Milito son sinónimo de jerarquía en Racing, que este año tendrá en gran desafío de jugar el torneo local con el cartel de campeón en el cuello, como así también de transitar las rutas sudamericanas en busca del amor de todos: La Copa Libertadores.

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