Los protagonistas pasan, las frustraciones quedan
Volvemos a preguntarnos ¿porqué? Echamos culpas, damos soluciones a la distancia. El tiempo pasa, también los jugadores y técnicos, pero lo único que nos queda son frustraciones.Pasó una copa más en la que la selección Argentina se quedó con la amargura de haber podido llegar más lejos y no solo se quedó con las manos vacías de logros, sino también de fútbol.
Desde su confirmación como DT de la mayor, el 2 de Noviembre de 2010, Sergio Batista dejó en claro cuál era la forma en la cual le gustaría que juegue su equipo. La idea de la tenencia de pelota como religión y el toque como dogma Argentina comenzó a desarrollarse en los diferentes amistosos alrededor del mundo, sin brillo pero con una meta: Proponer y cuidar las formas.
Nueve meses después de aquella confirmación de por parte de Grondona el seleccionado se chocó ante su propia gente en su propia Copa, sin buen juego ni nada de aquello que alguna vez se pensó.
Año tras año, competencia tras competencia, las excusas suenan iguales y el resultado es el mismo. Si bien siempre existen errores de tono dirigencial/político, desde lo futbolístico no se pude hablar de un arrastre de inconvenientes, cada eliminación o derrota tiene su propia historia dentro de la cancha aunque muchos recaigan en el “no tenemos lo que creemos” o pedir “que jueguen los de acá” (¡qué patético esta última!). “Pasan los años y no le encuentro la explicación”, reconoció Javier Mascherano tras caer contra Uruguay.
Seguimos viendo cómo jugadores de la talla de Messi, Pastore, Tévez, Higuaín, Agüero, Gago, etc no pueden jugar juntos, pareciera que tener calidad fuese contraproducente para jugar al fútbol. La sucesión de frustraciones debería llamar más al debate futbolístico – lo otro es mucho más duro de cambiar -, tendría que tener la fuerza de juntar a los máximos exponentes de este deporte en Argentina (dejando de lado las vanidades de sus estilos) para reflexionar, debatir acerca de cuál es el problema, detectarlo y trabajar para salir adelante.
Hoy, como tantas otras veces, los que alguna vez hablaron de proyectos piden la cabeza de Batista, suena incoherente, pero sí tendría que haber un profundo análisis de lo que viene ocurriendo dentro del campo de juego.
Eliminación en cuartos ante Holanda en el 98, afuera en primera ronda en Japón-Corea 2002, el “machete” de Jens Lehmann durante los penales de 4tos en Alemania 2006 o el fatídico 0-4 de Sudáfrica en la era Maradona, más las distintas derrotas en las Copas Américas (dos finales con Brasil incluidas, 2004 y 2007) todas son historia que cuentan con vida propia y características diferentes, aunque el denominador común es la salida de la selección argentina. Una vez más, el debate está comenzado. Ojalá esta vez sirva para algo.
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