Comenzó la era Sampaoli

 
No es posible escaparle al olor a nuevo a la hora de hacer el análisis de lo que dejó la primera presentación de la selección argentina de fútbol bajo la dirección técnica de Jorge Sampaoli, llamado a ser el conductor del equipo nacional hasta Rusia 2018.

Pedir resultados no solo es injusto, sino también inútil y falaz. Lo primero que debe marcarse es la intención que puede mostrar el equipo, la forma y la manera de desarrollarse. Esto, sumado a los primeros entrenamientos y algunas declaraciones – que siempre hay que tomar con pizas – puede insinuar lo que pretende el ex entrenador de la selección chilena.
En principio, la sensación de un equipo protagonista es lo que la gran mayoría, a mi entender, se llevó luego de los 90 minutos en Melbourne (¿porqué trasladar un Argentina Brasil hasta allá?). El esquema planteado desde el inicio del partido, que no necesariamente puede llegar a ser que se utilice siempre, de hecho la formación mutó bastante a medida que pasaron los minutos, mostraba una especia de cuadrado en el que Lucas Biglia, Ever Banega, más retrasados, y Lionel Messi con Paulo Dybala, como medias puntas o enganches, debían estar juntos para la gestación, y desde allí plasmar el carácter.

Asimismo, al costado de ellos se pensó en el ida y vuelta de Ángel Di María (el mejor del mejor momento argentino), por izquierda, y de José Luis Gómez por derecha. El chico de Lanús no tuvo un buen debut, pero centrarse en un jugador de sus características es fundamental para este esquema.
El vuelo de Fideo logró que Argentina tuviera presencia, y que sus ataques preocuparan a Brasil. Cuando la albiceleste logró tener la pelota y tocar con velocidad, las apariciones del volante/delantero de PSG resultaron determinantes para llegar con profundidad y ocasionar peligro.


La línea de tres en el fondo, formada hoy por Nicolás Otamendi, Jonathan Maidana y Gabriel Mercado – por izquierda – se vio algo frágil, sobre todo a la hora de adelantarse para achicarle los espacios a Gabriel Jesús, Williams o Coutinho. Pero nunca fue fácil acoplarse a una defensa de éstas características, por lo que el trabajo es clave, y puede rendir con el tiempo.

 Durante el segundo tiempo Argentina perdió la pelota, y el rumbo. Sampaoli decidió salir del vestuario con Joaquín Correa por Gonzalo Higuaín, de muy poca participación durante los primeros 45 minutos de acción. Con el delantero de Sevilla en cancha se vio el primer cambio de forma, con éste abierto a la derecha, Messi un poco más cercano al área y Dybala de enganche algo más solitario.
Nicolás Tagliafico por Gómez dispuso otro cambio, que dejó a la Argentina con línea de cuatro (Mercado de lateral derecho). De todas maneras,  Brasil desbordaba por ambas puntas, y merecía el empate.


La prueba duró poco, y ante la falta de posesión (y juego) fue Dybala el que salió, dándole lugar al debut de Guido Rodríguez; el mediocampista central de América de México se ubicó de cinco, quedando Biglia y Banega a sus costados y tres arriba (Di Maria, Messi y Correa).
Si nos detenemos en el resulto, por supuesto que fue injusto;  Brasil hizo méritos durante todo el segundo tiempo para empatarlo (increíble doble palo a los 17 del complemento). Se dirá que siempre es importante ganar, más aún en un inicio de ciclo. Lo cierto es que lo verdaderamente importante es haber visto a un equipo que busca el protagonismo desde lo futbolístico, que intentará pararse bien adelante en el campo. Un equipo que va en busca plasmar una idea, algo que suena a poco pero no lo es, dado experiencias anteriores. Ojalá lo logre.

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